El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, acusó a Jesús Ramírez Cuevas de haber ordenado el ataque contra la estatua del expresidente Felipe Calderón en el Complejo Cultural Los Pinos. La escultura fue dañada y decapitada el miércoles 30 de septiembre de 2026 durante una protesta de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro en la Ciudad de México.
Romero hizo el señalamiento este sábado 3 de octubre, durante su asistencia a la presentación del Cuarto Informe de Gobierno de la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez. El líder panista afirmó que el hecho no fue espontáneo y sostuvo que habría sido instruido por Ramírez Cuevas, exvocero de la Presidencia de la República.
“Que no nos cuenten que fue algo espontáneo, fue mandado por el señor Jesús Ramírez”, declaró Jorge Romero al referirse a la agresión contra la efigie de Calderón.
La acusación no estuvo acompañada de pruebas públicas. Hasta el momento, tampoco se ha informado que el PAN haya presentado una denuncia específica para que se investigue la presunta intervención de Jesús Ramírez en los hechos.
La protesta y los daños en Los Pinos
La estatua de Felipe Calderón se encontraba tirada en los jardines de Los Pinos desde 2025, después de que un árbol la derribara. El 30 de septiembre, manifestantes vinculados con extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro llegaron al complejo cultural tras protestar contra la participación del exmandatario en un foro político realizado en un hotel de Paseo de la Reforma.
En el recinto, varias personas golpearon la escultura hasta desprenderle la cabeza. Después del incidente, el acceso al Complejo Cultural Los Pinos fue cerrado temporalmente y se generaron reacciones políticas por la destrucción de la pieza y por la falta de resguardo de la estatua.
Reacciones políticas
Jorge Romero relacionó el ataque con el conflicto político entre el PAN y los gobiernos de Morena. También vinculó la agresión con la estrategia de seguridad conocida como “abrazos, no balazos” y criticó la situación de violencia que, a su juicio, enfrenta el país.
La presidenta Claudia Sheinbaum condenó previamente tanto la destrucción de la estatua como la forma en que los manifestantes ingresaron al recinto. La mandataria señaló que ningún desacuerdo político o agravio justifica actos de violencia.
El Sindicato Mexicano de Electricistas se deslindó de los daños, mientras que las autoridades no han informado sobre personas detenidas por la destrucción de la escultura. La acusación de Romero contra Jesús Ramírez permanece, por ahora, como un señalamiento político sin una comprobación pública.






