La proporción de personas en México que experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave se situó en 16.5% durante 2023–2025, frente a 24.9% en el periodo 2014–2016. La proporción en condición de inseguridad alimentaria grave se mantuvo por debajo de niveles previos, en torno a 2.7%.
A pesar de la mejora en estos indicadores, el país enfrenta un aumento sostenido en la prevalencia de sobrepeso y obesidad y un aumento en el costo de una dieta saludable medido en paridad de poder adquisitivo, lo que limita el acceso a alimentos nutritivos para sectores vulnerables.
Datos clave
Los indicadores comparativos por periodos muestran una reducción sostenida de la inseguridad alimentaria moderada o grave en la última década. En paralelo, el número absoluto de personas con sobrepeso u obesidad creció de manera notable entre 2012 y 2024.
El encarecimiento de una dieta considerada saludable —calculada en dólares ajustados por paridad del poder adquisitivo— entre 2017 y 2025 representa un obstáculo adicional para hogares de menores ingresos.
Malnutrición dual y desigualdad
La convivencia de inseguridad alimentaria con el aumento de la obesidad es una manifestación de malnutrición dual: grupos poblacionales que no acceden a dietas nutritivas conviven con dietas altas en calorías y baja calidad nutricional.
Reconocer las diferencias por entidad federativa, edad y nivel socioeconómico es clave para diseñar políticas focalizadas que combinen apoyo económico, regulación de precios y promoción de alimentos frescos y asequibles.
Qué sigue
Mantener la tendencia positiva en la seguridad alimentaria requiere políticas integradas que aborden tanto la disponibilidad y el acceso como la calidad de la dieta: compras públicas orientadas a la nutrición, programas escolares con insumos frescos y medidas para reducir los precios de alimentos saludables.
Es necesario además un seguimiento constante de los indicadores y mayor granularidad en los datos para orientar recursos a las poblaciones más afectadas.

